La raíz del alboroto fue la renovación que el rapero A$AP Rocky (nacido como Rakim Mayers) estaba llevando a cabo en su apartamento de Nueva York. Según documentos judiciales presentados el 30 de octubre ante el Tribunal Supremo de Manhattan, la obra estaba supervisada por la empresa de contratistas ADE Pro Painting. El 23 de diciembre, cuando los trabajadores trabajaban en la zona de la tubería de agua caliente, la presión provocó que varias secciones se rompieran, provocando una cascada de agua que se derramó en las unidades de abajo.
La denuncia, presentada bajo la firma de la empresa Chez Ni LLC, sostiene que el derramamiento fue “destructivo” y generó daños sustanciales en el apartamento afectado. Se menciona la pérdida de “instalaciones, muebles y mejoras”, además de la destrucción de objetos personales. El demandante también reclama la pérdida de uso y disfrute de su vivienda, la cual quedó inhabitable mientras se realizaban las reparaciones.
Entre los demandados figura la propia ADE Pro Painting, el consejo del condominio y Tyson Beem, propietario beneficiario de la unidad de Rocky. El reclamo busca cubrir los costos de reparación del apartamento, la sustitución de la propiedad dañada y la compensación por los gastos de vivienda alternativa que se tuvieron que cubrir tras el incidente. Se detallan cifras específicas: al menos 200,000 dólares por gastos de alojamiento forzado y 900,000 dólares por daños materiales.
El abogado que representa al demandante, Jonathan Jeremias de Schwartz Sladkus Reich Greenberg Atlas LLP, expresó en una declaración que la familia y otros residentes del edificio “fueron desplazados desde la víspera de Navidad y durante varias semanas.” Asimismo, subrayó que ni Rocky ni las demás partes han reconocido la culpa ni aceptado la responsabilidad por los daños ocasionados.
En respuesta, el representante de A$AP Rocky se mantuvo en silencio, sin comentar sobre el asunto. El caso, que ya supera el millón de dólares en reclamaciones, pone de relieve los riesgos que conllevan las renovaciones en edificios de apartamentos, especialmente cuando las instalaciones críticas están involucradas.
Mientras los tribunales continúan analizando los hechos, la comunidad de Manhattan observa cómo se desarrollan las negociaciones y las posibles soluciones para los residentes afectados. El resultado final podría sentar un precedente importante sobre la responsabilidad de los propietarios y contratistas en la gestión de daños en edificios compartidos.
