Laura Pausini, la voz italiana que ha cruzado fronteras con la misma suavidad con la que escribe sus letras, confesó en una entrevista reciente con el programa de Yordi que en algún momento de su trayectoria se sintió tan abrumada que pensó en abandonarla. Aunque su carrera brilla con el color de un Golden Globe, la presión de adaptar su estilo a la música urbana y los comentarios despectivos de la industria la llevaron a cuestionar su propio talento.
Según la cantante, tras ganar el premio, ya había brotado en su interior la idea de retirarse. “Al ganar el Golden Globe, ya había dicho varias veces que quería retirarme y no cantar más, porque no aceptaba los cambios en mi trabajo. Muchas personas en mi compañía habían cambiado y me decían cosas que no entendía: ‘Tienes que cantar reggaetón, si no, inútil hacer un nuevo disco’”, relató.
El peso de las redes sociales fue otro factor decisivo. Los insultos y el “hate” que recibió se multiplicaron, y la artista sintió que cada comentario negativo era un recordatorio de que su carrera estaba en peligro. “Lloré meses porque, aunque había ganado, nadie de mi compañía se portaba bien conmigo. Sentí que no me apoyaban y pensé que mi carrera había terminado. Llegué a creer que no tenía más talento y que solo quedaban gotas de suerte”, confesó.
No obstante, la familia de Pausini se convirtió en su ancla. Su asistente, su pareja y la mirada de su hija, que la veía con una energía que ella misma no percibía, fueron decisivos. “Ella siempre me había visto con energía, y al verme diferente, ya no quería hacer cosas. Sentí culpa porque la estaba influenciando mal”, explicó la artista. Fue en ese momento cuando decidió forzarse a escribir el disco Almas Paralelas, una obra que le permitió reconectar con su esencia sin ceder a la presión de la industria.
El lanzamiento de Almas Paralelas marcó un antes y un después. La gira que siguió a su publicación no solo fue un retorno a los escenarios, sino un acto terapéutico. “Cuando empezó la gira, llegó el medicamento: el escenario. No tenía miedo ahí, solo en casa. Me sané cantando y viendo a las personas”, recordó Pausini. El escenario se convirtió en su refugio, donde la música era el puente que selló su resiliencia.
Al día de hoy, la cantante ya no considera el retiro como una opción. Ha buscado apoyo psicológico, aprendiendo que la salud mental es tan importante como el arte. “No fui a un psicólogo entonces, aunque ahora sí voy, pero en ese momento la depresión empezaba de verdad”, confesó, señalando la importancia de reconocer la necesidad de ayuda profesional cuando la carga emocional se vuelve abrumadora.
Con la mirada puesta en el futuro, Pausini sigue siendo una de las voces más queridas de la música latina, pero ahora con la firme convicción de que la autenticidad y la salud emocional son los pilares que sostendrán su legado. Su historia sirve como recordatorio de que incluso las estrellas más brillantes pueden necesitar un momento para volver a brillar con su propia luz.
