En una reciente declaración a la prensa, la rapera Cazzu reveló que, desde hace un par de años, se siente atrapada en una realidad que jamás pidió. Su relación con el cantante Nodal, que le abrió las puertas a la popularidad masiva, la había sumergido en el mundo del espectáculo. Sin embargo, tras su separación, la artista descubrió el otro lado de esa misma moneda: la farándula.
“Es algo que yo no pedí vivir, pero sucede, y entonces trato de ponerlo en su dimensión”, explicó Cazzu, quien clasifica las noticias que circulan sobre ella en tres categorías. La primera son las que le causan más dolor, especialmente las que ponen en duda su compromiso con el feminismo. “Es un movimiento al que uno pertenece y, de pronto, que digan cosas que no son ciertas es lo que más me duele”, afirmó.
La segunda categoría agrupa las noticias que tocan su vida personal, como su rol como madre. “De pronto dicen: pobrecita niña, cómo puede andar así… y ese tipo de cosas. He leído cosas rarísimas”, comentó, señalando la invasión de la esfera familiar por parte de los medios.
La última categoría incluye las historias que, según ella, son puro delirio. Entre ellas, el rumor de un nuevo romance con el cantante Lunay. “Ahora recién me enteré que ando con Lunay… chicos, me hubieran avisado para saber dónde está mi novio”, dijo con humor, mientras la prensa sigue alimentando la especulación.
Desde principios de 2025, los paparazzi y las redes sociales han visto a ambos artistas juntos en conciertos y eventos públicos, lo que ha reforzado la narrativa de una supuesta relación. No obstante, Cazzu ha negado rotundamente cualquier vínculo romántico. “Yo a Lunay lo conozco desde que era un niño. Yo soy ya una señora y él es un niño”, replicó, intentando disipar la tormenta.
En un escenario donde la verdad a menudo se pierde entre titulares y rumores, la rapera continúa navegando entre la presión pública y su propia identidad, recordándonos que la fama es una moneda con dos caras que exige un equilibrio constante.