La ceremonia fue un desfile de “cartel de lujo” con leyendas como Tom Brady, Shaquille O’Neal, Wayne Gretzky y Aaron Judge, quienes compartieron la alfombra roja junto a la estrella de béisbol Eli Manning. El acto fue conducido por el exfutbolista inglés Rio Ferdinand y la periodista Samantha Johnson, mientras la música de Andrea Bocelli, Robbie Williams y Nicole Scherzinger resonó en el recinto.
Para los mexicanos, la presencia de la presidenta Claudia Sheinbaum fue un gesto de orgullo y diplomacia. Ella llegó a Washington con la promesa de quedarse solo el tiempo necesario para presenciar el anuncio del grupo que abrirá la campaña de la Selección Mexicana, antes de regresar a casa.
Junto a la presidenta, la delegación contó con la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada, y el gobernador de Nuevo Léon, Samuel García, acompañado de su esposa Mariana Rodríguez. El grupo también incluyó al técnico de la Selección, Javier Aguirre, el presidente de la FMF, Mikel Arriola, y el actor Jaime Camil, quien añadió un toque de humor al evento.
La noche fue un cruce de destinos donde el deporte, la política y el espectáculo se entrelazaron. La presencia de líderes como Donald Trump y Mark Carney reforzó la importancia regional del sorteo, marcando un hito histórico para el fútbol norteamericano.
Entre los momentos más recordados, la aparición de Salma Hayek en un sketch improvisado y la interpretación final del Village People con “Y.M.C.A.” cerraron la velada con aplausos y carcajadas.
El evento concluyó con la promesa de un torneo sin precedentes, donde la pasión y la unión de tres naciones se traducirán en la próxima gran celebración del fútbol mundial.