La primera voz que resonó fue la de ChavaRock, periodista musical con una presencia constante en las plataformas digitales de la cultura alternativa. Su publicación, un video breve en el que la expresión de su rostro se tornaba seria, dejó entrever el dolor de haber perdido a un amigo cercano.
El mensaje, enviado a sus seguidores con la frase “lamentablemente, este día falleció Tony Mendez, guitarrista del grupo Kerigma”, no fue un anuncio aislado. Se acompañó de un comentario sobre la “cuadro de salud muy delicado” que el guitarrista había estado enfrentando durante las últimas semanas. En la misma publicación, ChavaRock recordó a Mendez como “Toony”, un sobrenombre que todos en la escena conocían y que reflejaba la cercanía que había entre él y la comunidad.
La confirmación oficial llegó a través de las redes sociales del propio Kerigma, donde la banda compartió una fotografía en blanco y negro del guitarrista. El pie de foto, simple pero cargado de emoción, exclamó: “Con profundo dolor nos toca decirte adiós. Gracias por todas tus enseñanzas, gracias por haber compartido tu vida junto a nosotros y gracias por siempre estar para nosotros. Te extrañaremos profundamente”.
Para comprender la magnitud de la pérdida, es necesario recordar los inicios de Tony Mendez en el escenario. Fundador de Kerigma, arrancó como bajista en los años 80 antes de asumir el papel de guitarrista principal. Su influencia no se limitó solo a la música; también fue el arquitecto de la emblemática plataforma Rockotitlán, un foro que durante las décadas de los 80 y 90 se convirtió en el semillero de bandas como Caifanes, Fobia y Molotov.
La historia de Mendez es una narrativa de pasión y compromiso con el movimiento rock mexicano. Su traslado de la posición de bajista a guitarrista, junto con su participación activa en la administración de Rockotitlán, demostró una visión de largo plazo para la evolución del género. Cuando el guitarrista fue visto por última vez, un acompañante cercano describió la escena con “una tristeza palpable, lágrimas que no se podían contener”, un testimonio que subraya la frágil humanidad que siempre acompañó a los artistas.
La comunidad de la música, que ha sido testigo de la evolución del rock en México, se enfrenta ahora a la tarea de preservar el legado de Mendez. Entre los que se encuentran no solo los integrantes de Kerigma, sino también los que han sido influenciados por su trabajo, la memoria de Tony se consolidará en las notas de las futuras bandas, en los ecos de los conciertos y en los relatos de quienes lo conocieron.