“Me quedó muy bien”, comentó con orgullo mientras mostraba el resultado en un video que ya acumula cientos de miles de visitas.
El momento no solo quedó enfocado en su nueva figura; durante la transmisión, el chat se abrió a temas más personales. La conductora dio paso a recordar la relación que tuvo con su padre durante su adolescencia.
Según Wendy, la etapa de la vida marcada por excesos y adicciones estaba acompañada de una disciplina severa por parte de su progenitor. “Mi papá me daba golpizas porque yo estaba muy mal”, confesó. Entre sus historias, describió cómo lo castigaba por salir de casa con sus amigas y por la falta de papel higiénico en el baño, un detalle que ella vinculaba a su adicción.
Entre anécdotas quedó la vez en que, al salir de la casa en bicicleta, su padre la siguió y la golpeó con una patada en las nalgas, advirtiéndole de que debía detenerse. “Yo ya estaba muy mal y mi papá se dio cuenta”, explicó; “me bajó de la bici y me dio unas patadas en las nalgas y me decía: ‘Yo trabajando y tú aquí; todos cansados y tú en la calle, te voy a anexar’.”
Hoy, Wendy reflexiona sobre esa dinámica con una mezcla de comprensión y distancia. “Es que yo en las noches, llegaba a la casa a las cinco o seis de la mañana, y mi papá siempre preguntaba: ¿alguien vio a qué hora llegó este?”, relató. “En la casa, nadie la delataba y tampoco nadie se daba cuenta de la hora en que llegaba. Solamente mi abuela la veía llegar a esa hora, porque tenía la costumbre de barrer la calle a las cuatro de la mañana.”
Con una mirada que oscila entre la crítica y la nostalgia, la joven concluye que, pese a la violencia evidente con la que la trataba, su padre la vio como una situación defendible en su tiempo.