La atmósfera se cargó de emoción al combinar una puesta en escena innovadora con la posibilidad de ver al cantante en el escenario más grande de la región. Entre los asistentes, la expectativa era palpable: la promesa de un espectáculo que debía redefinir la experiencia de la música urbana en vivo.
Sin embargo, un momento inesperado cambió el ritmo del concierto. Mientras la multitud vibraba al ritmo de “Efecto”, una sección del techo de “La Casita” –un set diseñado para recrear el ambiente de una casa puertorriqueña y que funcionaba como escenario secundario– sufrió un percance. Video capturado por un aficionado mostró a Benito Antonio Martínez Ocasio, más conocido como Bad Bunny, resbalando y cayendo de espaldas sobre la plataforma, cerca del borde de la estructura.
Aunque la caída generó una breve conmoción entre los presentes, el impacto físico fue mínimo y el artista se recuperó rápidamente. Se observa en el footage cómo, tras unos segundos sentado, Bad Bunny retomó la canción con una sonrisa, minimizando la alarma y manteniendo la energía del setlist.
Los responsables de la producción informaron que no hubo lesiones graves y que el concierto continuó sin interrupciones. Este incidente, aunque menor, puso de relieve los riesgos inherentes a la logística de un espectáculo de gran escala.
“La Casita” había sido objeto de controversia antes de la apertura de la gira. La promotora OCESA recibió críticas y quejas ante la PROFECO por la ubicación de la estructura, que algunos compradores de boletos en las zonas mejor posicionadas consideraron un obstáculo visual. En respuesta, la compañía ofreció reembolsos totales a los afectados por los cambios en la visibilidad del show.
El acontecimiento, que se desarrolló en medio del entusiasmo de los asistentes, recuerda a la audiencia la delicada balanza entre la innovación escénica y la seguridad en eventos masivos.