La noche del 12 de diciembre, la icónica cantante y actriz costarricense Maribel Guardia se unió al coro de artistas que presentaron las tradicionales mañanitas en la Basílica. En su actuación, interpretó “Hermoso cariño”, una pieza que ha sido su refugio espiritual después de la pérdida de su hijo. Con la mirada atenta, la público sintió la carga emotiva que se había colado en cada nota.
Lo que le dio a la velada una dimensión única fue el atuendo que eligió para la ocasión. Mitzy, el renombrado diseñador de moda, confeccionó un vestido donde la imagen de la Virgen de Guadalupe se entrelaza con la silueta de Julián Figueroa. La pieza, adornada con motivos angelicales y detalles delicados, sirvió como un puente visual entre la devoción y el recuerdo de un ser querido.
La presencia de Maribel también marcó la transmisión del evento, que llegó al público mexicano a través de varias cadenas y al estadounidense gracias a Telemundo. Entre los demás artistas que se sumaron al programa se encontraban Maite Perroni, Bobby Pulido, Lila Downs y Joss Favela, bajo la conducción de Penélope Menchaca y Ernesto Laguardia.
En sus medios sociales, la cantante compartió fotos del vestido y expresó, con una voz cargada de emoción y gratitud, su agradecimiento tanto a Mitzy por el diseño como a la cadena que la incluyó de nuevo en la noche. “Ya lista. En unas horas voy a cantarle a la preciosa Virgencita de Guadalupe. Gracias a Mitzy por este vestido tan significativo para mí y a Telemundo por invitarme nuevamente este año”, publicó mientras los ángeles y las imágenes de Julián adornaban el diseño.
Durante el acto, Maribel manifestó la fuerza que le brinda la fe cuando se encuentra frente a la altares. “Siempre es un regalo sin palabras cuando estoy cantándole a la Virgen. Yo sé que muchos soñarían estar ahí junto a ella y tengo el honor de estar ahí”, afirmó emocionada. Refleccionó también cómo la Devoción le ayudó a afrontar la ausencia de Julián, describiendo la experiencia como una “cocción espiritual” que le mostró la presencia divina a su hijo y a ella misma.
Para la cantante, la celebración representa un espacio donde la memoria y la oración se encuentran en un mismo latido, dejando la sensación de que el mundo sigue girando, sostenido por los designios de un poder que trasciende la mortalidad.