La actriz y cantante Lucía Méndez, quien tuvo una relación de varios años con el productor antes de separarse, ha hecho énfasis en que su exesposo no ha fallecido. Tras haber recibido recientemente el Micrófono de Oro, la artista hizo público que Pedro sigue activa y en buenos momentos, aunque sí tiene que enfrentar una condición que ha complicado su calidad de vida.
La condición que le afecta es la Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA), conocida popularmente como la enfermedad de Lou Gehrig. Esta patología neurodegenerativa daña de manera progresiva las neuronas que impulsan los músculos, provocando una pérdida gradual de la movilidad y debilitamiento muscular. El diagnóstico se hizo tras la aparición de síntomas que incluyeron falta de coordinación y debilidad en los extremidades.
En una entrevista ante prensa local, la propia Lucía Méndez destacó la actitud de su antiguo cónyuge: “Pedro permanece estable dentro de lo que la enfermedad permite. Es un hombre de extraordinaria positividad," explicó. Señaló además las lecciones que aprendió a lo largo de su carrera y cómo el amor que compartieron continúa siendo un legado.
Su hijo en común, Pedro Antonio Torres Méndez, dio fe de que el padre está "bien" y que, aunque todavía se presenta un aspecto delicado, la familia mantiene la tranquilidad. Añadió que debe haber responsabilidad en los medios para verificar las fuentes antes de difundir rumores. “No se debe dejarse cautivar por la prensa sensacionalista que se deleita en la muerte y la enfermedad”, afirmó.
La ELA, de acuerdo con el Consejo Nacional de Desarrollo e Inclusión de Personas con Discapacidad, suele aparecer en personas mayores de 50 años, aunque la incidencia en grupos más jóvenes ha ido en aumento. El pronóstico para los pacientes varía, pero la esperanza de vida se sitúa entre dos y cinco años, con algunas excepciones en las que la supervivencia se extiende hasta 20 años según la progresión de la enfermedad.
Bajo la sombra de este diagnóstico, Pedro Torres y la comunidad del entretenimiento están trabajando en proyectos colaborativos para crear más conciencia sobre la enfermedad. El mensaje que sigue resonando en los estudios es de optimismo, fortaleza y resiliencia, recordando que cada día cuenta en la carrera contra la ELA.