Entre los músicos que están cuestionando los límites de este nuevo paradigma se encuentra Pepe Aguilar, el emblemático cantante de música regional mexicano que ha marcado cinco décadas de trayectoria y ha sabido reinventarse cada vez que la industria exigía un nuevo lenguaje musical.
Según una entrevista exclusiva concedida a El País, Aguilar explicó que su motivación principal radica en la “soberanía” creativa. “Lo que quiero es mantener el control de mi arte y ofrecer la misma libertad a los demás. Las IA generativas están cambiando la forma en que se produce música, pero al mismo tiempo están cerrando la puerta a los artistas que queremos mantener independientemente de las grandes corporaciones”, afirmó el intérprete.
Con esta premisa, Aguilar ha decidido emprender un proyecto de desarrollo de su propia plataforma de inteligencia artificial. La iniciativa, todavía en fase de prototipos, busca dar vida a una inteligencia capaz de interactuar con familiares y amigos de los fallecidos, ofreciendo una experiencia dialogante que mezcla recuerdos, canciones y momentos compartidos. El empresario del espectáculo asegura que su modelo se alimenta exclusivamente de su propia historia musical y de su estilo, evitando incorporar material protegido por otros derechos.
El desarrollo se lleva a cabo en tres hubs tecnológicos: Seattle, en el corazón de la innovación de la costa oeste; Austin, conocida por su vibrante escena de tecnología y música; y, claro, la Ciudad de México, donde el talento creativo se combina con raíces culturales tan profundas como el propio Aguilar. Cada sede aporta un enfoque distinto: la anterior trabaja en la arquitectura del software, la segunda en la interfaz de usuario y el último en la adaptación del lenguaje natural a la música regional.
Al enfrentar la posibilidad de que sus creaciones digitales se difundan sin supervisión, el artista ha subrayado la importancia de una regulación que regule la propiedad intelectual de los outputs generados por IA. “No quiero que la tecnología se convierta en un instrumento de monopolio corporativo”, expresó, señalando que la regulación debe proteger tanto a los creadores como al consumidor, garantizando que la propiedad de la obra quede claramente atribuida.
El enfoque de Aguilar también ha generado debate sobre la ética de recrear “presencias” digitales de quienes ya no están. Los críticos sostienen que la recreación de voces y gestos podría vulnerar la memoria íntima de las personas, mientras que los defensores argumentan que ofrece una forma de mantener viva la relación entre los vivos y los difuntos, especialmente en una era donde vivimos cada día más con dispositivos inteligentes.
Esta apuesta de un artista conocido en el panorama mexicano por liderar la agenda de la IA en el entretenimiento no es simplemente un proyecto tecnológico. Representa una reflexión profunda sobre el futuro de la creación artística, la responsabilidad de las plataformas frente a la cultura y el derecho de los artistas a decidir su propio legado digital. Su experiencia y los debates que ya se han abierto ponen de relieve el peso de las nuevas tecnologías sobre la identidad y la memoria colectiva de nuestro país.