Lo que comenzó como una oleada de quejas en redes sociales terminó este lunes en la "mañanera". El ARMY, la legión de seguidores del grupo surcoreano BTS, ha logrado lo que pocos movimientos de consumidores consiguen: que la presidencia de la República tome cartas en el asunto frente a las boleteras.
La presidenta Claudia Sheinbaum reconoció el peso cultural de la agrupación y la legitimidad de la protesta juvenil. "BTS es un grupo coreano muy famoso que les encanta a los jóvenes. Hubo todo un problema y aquí traemos la aclaración", señaló la mandataria, dándole un tinte histórico a la organización de las fans que exigen reglas claras para los conciertos de mayo.La estrategia de Profeco: Cero opacidad
El titular de la Profeco, Iván Escalante, confirmó que la dependencia ya puso "lupa" sobre Ocesa y Ticketmaster. La molestia del ARMY estalló cuando la boletera intentó ocultar los precios y mapas de zonas hasta el momento de la fila virtual, una táctica que las fans denunciaron como violatoria de la Ley Federal de Protección al Consumidor.
Para frenar posibles abusos, la Profeco ha implementado las siguientes medidas:
Escalante adelantó que el proceso se dividirá en tres etapas críticas para evitar el caos: