Sophie Turner se prepara para el que podría ser el papel más físico de su carrera: la icónica arqueóloga Lara Croft. Sin embargo, el camino hacia la acción no ha sido sencillo. Durante una reciente entrevista en The Julia Cunningham Show, la actriz confesó que el riguroso entrenamiento le permitió descubrir un problema crónico en la espalda que había pasado desapercibido hasta ahora.Ocho horas diarias de esfuerzo
Turner, quien saltó a la fama mundial como Sansa Stark en Game of Thrones, detalló que el régimen para la serie de Prime Video ha sido extenuante. Desde febrero del año pasado, la actriz entrena ocho horas al día, cinco días a la semana.
“Me di cuenta de que es mucho más fácil desarrollar músculo si alguna vez has hecho ejercicio en tu vida, cosa que yo nunca había hecho”, admitió con humor. Según la actriz, al no tener una base de entrenamiento previo, le ha tomado meses alcanzar la forma física necesaria para el personaje, un proceso que terminó por revelar las dolencias en su columna.Un cambio radical de registro
La actriz comparó este nuevo desafío con su experiencia en la serie de HBO, señalando que en el mundo de Poniente su personaje rara vez entraba en combate. “Yo era la que recibía los golpes, no la que los daba”, recordó.
Ahora, tras haber interpretado a Jean Grey en la saga X-Men y atravesar un mediático divorcio de Joe Jonas, Turner enfoca toda su energía en consolidarse como una heroína de acción. A sus 29 años, este papel en Tomb Raider representa una evolución total en su trayectoria, dejando atrás la imagen de la joven noble para convertirse en una de las figuras más atléticas de la pantalla chica.