Phil Collins, la legendaria voz detrás de éxitos mundiales y bandas sonoras inolvidables como Tarzán, ha vuelto a ser noticia, pero esta vez por una valiente confesión sobre su estado físico. Durante su participación en una serie especial de la BBC Two con Zoe Ball, el artista compartió los desafíos que han marcado su vida personal en los últimos años.
Los problemas para el exlíder de Genesis no son nuevos, pero sí se han intensificado. Todo comenzó en 2007, cuando una lesión en la columna vertebral derivó en daños severos a sus nervios. Esta situación le provocó una afección conocida como “pie caído”, la cual ha limitado drásticamente su movilidad y su capacidad para tocar la batería, una de sus grandes pasiones.
A raíz de esto, Collins se ha sometido a múltiples cirugías y tratamientos para intentar mitigar los problemas motrices que hoy le obligan, en muchas ocasiones, a aparecer sentado durante sus compromisos públicos.
Más allá de las lesiones físicas, el cantante abordó con honestidad el impacto que el consumo de alcohol tuvo en su organismo, provocándole serios problemas renales. Sin embargo, aprovechó el espacio para compartir una noticia positiva: lleva dos años de sobriedad, un cambio de estilo de vida fundamental para estabilizar su salud actual.
A sus 74 años, el músico británico demuestra que, aunque su cuerpo ha sufrido el desgaste de décadas de giras y complicaciones médicas, su voluntad por mantenerse presente para su público sigue intacta.