En un giro de 180 grados dentro del proceso judicial que enfrenta, Julio Iglesias ha decidido romper el silencio utilizando sus redes sociales como plataforma de defensa. El artista compartió capturas de pantalla de conversaciones de WhatsApp con el objetivo de desacreditar las denuncias por presunto acoso y agresión sexual interpuestas por dos ex empleadas.Según el intérprete, los textos —que datan de entre 2021 y 2022— muestran un trato cercano y respetuoso que contradice las acusaciones de humillación y violencia. En las capturas se leen mensajes de agradecimiento por su paciencia, consejos sobre salud física e incluso una felicitación de cumpleaños enviada meses después de que terminara la relación laboral.
Para Iglesias, estas interacciones reflejan una dinámica incompatible con los hechos denunciados. El cantante justificó la filtración de estos chats privados asegurando que, al habérsele negado la posibilidad de personarse formalmente en la investigación de la Fiscalía, Instagram es el único canal que le queda para defender su honor.
A pesar de la defensa mediática del artista, la investigación de la Fiscalía de la Audiencia Nacional continúa. Las denunciantes, una ex empleada del hogar y una fisioterapeuta que trabajaron para él en República Dominicana y Bahamas, sostienen que sufrieron: