El pasado 24 de enero, la Ciudad de México fue testigo de la consagración definitiva de José Madero. El Estadio GNP Seguros vibró a su máxima capacidad en una jornada donde el exlíder de Pxndx demostró que su presente como solista es más sólido que nunca, logrando un sold out que reafirma su estatus como un referente del rock en español actual.
Desde la tarde, el ambiente se tornó púrpura —color insignia del evento—. Los seguidores no solo abarrotaron los puestos de mercancía oficial, sino que también recorrieron un museo temporal dedicado a la carrera del artista, donde se exhibieron instrumentos y figuras de gran escala que narran su evolución musical.
Puntual a las 9:00 p.m., las luces se apagaron para dar paso a un escenario teñido de rojo. Madero inició la velada con "Campeones del mundo", desatando la euforia de las 62 mil almas presentes. El show, titulado "Érase una bestia", destacó por una producción de alto nivel: desde escenarios inspirados en el viejo oeste hasta gráficos de monstruos clásicos y rosas plateadas.
A pesar de su característica distancia con el público y pocas palabras entre temas, la conexión fue absoluta. Entre los momentos más destacados figuraron:
El cierre fue un despliegue de energía con himnos como "Lunes 28", la versión completa de "Nuestra aflicción" y, finalmente, "Diluvio", sellando una noche que los fans calificaron con el grito de: "¡Sí se pudo!". Excepto por un incidente aislado donde la policía escoltó a una pareja fuera de la sección Naranja, la jornada transcurrió en orden, dejando una marca imborrable en la historia del recinto.