La batalla legal entre Alfredo Adame y Diana Golden ha llegado a una resolución definitiva en los tribunales. La Cuarta Sala Civil del Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México declaró al conductor civilmente responsable de daño moral, tras concluir que sus constantes descalificaciones públicas hacia la actriz vulneraron su honor e integridad.
El fallo es contundente: ser una figura pública no otorga un "cheque en blanco" para insultar. La autoridad judicial determinó que las expresiones de Adame fueron ilícitas, misóginas y degradantes, rebasando por completo los límites del derecho a la libre expresión.
Durante la difusión oficial de la resolución, se destacaron puntos fundamentales que marcan un límite a la violencia mediática:
Con este cumplimiento formal, queda asentado que la dignidad humana es el límite innegociable de cualquier discurso público.