La 68.ª entrega de los Premios Grammy no solo será recordada por sus hitos musicales, sino por el tono desafiante de sus protagonistas. Billie Eilish, quien se alzó con el prestigioso galardón a Mejor Canción del Año por su éxito "WILDFLOWER", aprovechó el foco global para arremeter contra el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
Al subir al escenario junto a su hermano y colaborador Finneas O’Connell, Eilish no buscó las palabras tradicionales de agradecimiento. Con una postura firme, la artista declaró:
"Nadie es ilegal en tierra robada… que se joda el ICE, es lo único que quiero decir".
La intérprete confesó que, aunque se siente confundida ante el clima social actual, mantiene la esperanza de un cambio. Este pronunciamiento fue el cierre de una protesta que inició desde su llegada a la gala, donde lució en la alfombra roja un pin con la leyenda "Fuera ICE", anticipando el activismo que marcaría la noche.
El mensaje de Eilish llega en un momento de máxima fricción en Estados Unidos, marcado por las recientes redadas masivas de la administración de Donald Trump y la indignación tras la muerte de dos manifestantes en Mineápolis a manos de agentes federales.
En el ámbito de la competencia, la victoria de "WILDFLOWER" resultó ser una de las grandes sorpresas de la velada, pues se impuso ante favoritos de la talla de: