Mientras Rossana Nájera celebra su triunfal regreso a las pantallas, una sombra del pasado la sigue persiguiendo en los tribunales. Entre grabaciones y luces de estudio, la actriz ha tenido que encontrar fuerzas para lidiar con un fraude inmobiliario que la dejó con las manos vacías: sin el departamento que soñaba y sin el dinero que invirtió con tanto esfuerzo.
La pesadilla comenzó hace unos años, cuando una oferta atractiva la convenció de invertir en su patrimonio. Nájera cumplió con los pagos y confió plenamente en el proyecto, pero la entrega de la propiedad nunca llegó. Lo que inició como una ilusión de independencia se transformó en un laberinto de promesas incumplidas donde el dinero simplemente se esfumó. "Compré un departamento y fue un fraude", confesó recientemente, admitiendo que el golpe no solo fue financiero, sino profundamente emocional.
Actualmente, el caso se encuentra en una etapa crítica de audiencias. Aunque sus abogados le han recomendado mantener cautela con los detalles para no entorpecer el proceso, Rossana se muestra optimista. Asegura que la carpeta de investigación está tan bien armada que la justicia debería fallar a su favor, aunque reconoce con resignación que los tiempos legales en México pueden ser agotadoramente largos.
Más allá de recuperar su inversión, el objetivo de la actriz al hacer pública su desgracia es preventivo. Nájera instó a su público a no dejarse llevar por ofertas que parezcan demasiado buenas y a revisar cada documento "con lupa" antes de firmar. Con esta revelación, busca que su amarga experiencia sirva como un escudo para otros posibles compradores, recordándoles que en el mercado inmobiliario, la precaución es la mejor inversión.