La música de jazz ha perdido una de sus notas más brillantes en circunstancias que parecen sacadas de una elegía melancólica. Ken Peplowski, el aclamado clarinetista y saxofonista, falleció a bordo del crucero Celebrity Summit mientras formaba parte de una travesía dedicada exclusivamente al género que definió su vida.
El viaje, que prometía una inmersión total de siete días y noches de armonía por el Golfo de México, se transformó en una búsqueda angustiante el pasado martes. Peplowski, conocido por su puntualidad y entrega absoluta al escenario, tenía programada una actuación como parte de un cuarteto al final de la tarde. Sin embargo, el silencio en el escenario fue la primera señal de alerta: el músico nunca llegó a su cita con el público. Tras una breve búsqueda por la embarcación, su cuerpo fue localizado sin vida en la intimidad de su camarote.
Aunque las autoridades aún no han confirmado la causa exacta de su deceso, se sabía que el intérprete libraba una batalla personal contra el mieloma múltiple. Este padecimiento, un tipo de cáncer que afecta las células plasmáticas en la médula ósea, no le impidió seguir compartiendo su talento hasta sus últimos días, demostrando una fortaleza que solo los grandes maestros poseen.
La noticia ha dejado un vacío inmenso entre los pasajeros y colegas que compartieron con él la última semana de navegación desde que partieron de Fort Lauderdale. A través de un comunicado oficial, la organización del evento lamentó la pérdida de quien no solo era un director de orquesta excepcional, sino un mentor y amigo para la comunidad del jazz. Peplowski se despidió rodeado de lo que más amaba: el mar, el respeto de sus pares y el eco de las más de 200 horas de música que marcaron su último viaje.