Manuel Mijares ha demostrado que la clave de la permanencia no es solo tener una gran voz, sino saber cuándo mezclarla con nuevas energías. Con cuatro décadas de carrera y 33 álbumes en su haber, el cantante sorprendió recientemente al colaborar con José Madero en el tema “El méndigo día del padre”. Para Mijares, esta experiencia fue un ejercicio de humildad y frescura; admite con humor que, al escuchar la mezcla, la potencia rockera de Madero es tan evidente que él realmente suena como "su papá" al entrar en la canción.
Aunque la agenda impidió que ambos compartieran el escenario en el reciente concierto de Madero en el Estadio GNP, Mijares no oculta su entusiasmo por este tipo de proyectos que lo conectan con las audiencias más jóvenes. Para el cantante, el aprendizaje nunca termina: asegura que en cada concierto busca "nuevas formas de cantar", convencido de que en la música, dar por hecho que se sabe todo es el primer paso hacia el estancamiento.
Este espíritu de renovación es el que llevará al "Privilegio de amar" de regreso al Auditorio Nacional el próximo 26 de marzo. Para celebrar sus 40 años de trayectoria, Mijares ha decidido retomar el formato sinfónico, una apuesta elegante que ya exploró anteriormente en el Palacio de Bellas Artes. El reto, confiesa, es descifrar las señales que envía el público, ese factor impredecible que decide el éxito de cada nueva propuesta.
La celebración no se limitará a la capital. El artista emprenderá una gira que tocará estados como Puebla, Veracruz, Yucatán y Querétaro, llevando su propuesta orquestal a los fans que lo han acompañado desde sus inicios. Con los boletos ya disponibles, la cita promete ser un recorrido emocional por la memoria musical de México, reafirmando que Mijares sigue siendo un navegante experto en las aguas del espectáculo.