La tragedia que rodea la partida de Julián Figueroa ha tomado un nuevo y amargo matiz mediático. Imelda Tuñón, viuda del cantante, desató una fuerte controversia al acusar directamente a Marco Chacón —esposo de Maribel Guardia— de ser el presunto responsable del fallecimiento de Julián. Según Tuñón, Chacón impidió que el joven se quedara en rehabilitación tras la colocación de un implante de naltrexona (un fármaco para combatir adicciones), asegurando que, de haber permanecido internado, Julián seguiría vivo.
La respuesta de Maribel Guardia no se hizo esperar y fue contundente. A través de una carta, la actriz calificó como una "ignorancia tremenda" el intentar vincular un tratamiento médico aprobado por la FDA con el infarto que sufrió su hijo. Maribel aclaró que el medicamento utilizado, la naltrexona, es inocuo para el corazón y que su única función era ayudar a Julián en su valiente lucha por mantenerse sobrio, un proceso que el propio cantante inició por voluntad propia.
Maribel detalló que Julián no fue obligado por nadie; fue él quien cumplió con un protocolo de limpieza de un mes antes de viajar a Torreón para recibir el implante. Sobre la decisión de no quedarse más tiempo en observación, la actriz explicó que su hijo, a sus 27 años, simplemente deseaba regresar a casa para estar con su pequeño. "No podían obligarlo a quedarse", señaló, enfatizando que Marco Chacón solo lo acompañó como apoyo en su búsqueda de soluciones.
Con esta declaración, Maribel Guardia busca cerrar una herida que ha sido reabierta por las especulaciones. Para la actriz, el uso del implante no fue un error, sino una prueba del compromiso que Julián tenía con su recuperación. Mientras Imelda Tuñón sostiene que la falta de internamiento fue fatal, Maribel defiende la integridad de su familia, pidiendo que se respete la memoria de su hijo sin caer en desinformaciones que solo generan más dolor.