En un testimonio cargado de honestidad y vulnerabilidad, Yolanda Andrade utilizó sus redes sociales para conmemorar un hito personal: 18 años de total sobriedad. Sin embargo, lo que comenzó como un mensaje de orgullo por haber superado su dependencia al alcohol y las drogas, rápidamente se transformó en una denuncia pública contra la pérdida de valores dentro de algunos grupos de recuperación. Andrade manifestó su profunda indignación ante los "padrinos" y "madrinas" que, traicionando la esencia de Alcohólicos Anónimos (AA), han filtrado detalles íntimos de sus ahijados a la prensa.
Para la conductora, el anonimato no es solo una regla, sino un pilar de seguridad para quienes deciden salvar su vida. "Ningún padrino puede hablar de lo que tú compartiste", subrayó con firmeza, calificando como una "alta traición" el hecho de que figuras de guía busquen cámaras de televisión para ventilar pasados ajenos. En esta denuncia la acompañó su hermano, quien está por cumplir 10 años sobrio y coincidió en que divulgar lo dicho en sesiones de confianza es una falta de ética imperdonable que pone en riesgo el proceso de sanación de los pacientes.
Andrade también aprovechó para desmitificar la vida en los centros de rehabilitación, contrastándola con la realidad de los reality shows. "No es 'La Casa de los Famosos'; es compartir cuarto con personas que lloran y sufren", relató, recordando que el camino hacia la humildad y la vulnerabilidad es doloroso y está lleno de sacrificios. A pesar de haber perdido amigos queridos en el camino debido a las adicciones, Yolanda se mostró fortalecida y capaz de volver a confiar en las personas adecuadas tras las decepciones vividas.
Finalmente, la presentadora cerró su mensaje con un brazo extendido hacia quienes aún luchan contra la enfermedad. Ofreció su ayuda directa, contactos de clínicas y acompañamiento para quienes se sienten solos o deprimidos por el consumo. "La enfermedad está en todas las casas", concluyó, reafirmando que, aunque el primer paso es reconocer el problema, nadie tiene por qué caminar solo hacia la recuperación, siempre y cuando sea en un entorno de respeto y absoluto silencio.