La publicación de una extensa serie de correos electrónicos por parte del Departamento de Justicia ha arrojado luz sobre la estrecha y constante relación entre el cineasta Woody Allen, su esposa Soon-Yi Previn y el fallecido delincuente sexual Jeffrey Epstein. Los documentos revelan que el vínculo iba mucho más allá de una vecindad en Nueva York; el trío compartía cenas frecuentes y un intercambio constante de mensajes donde se ofrecían apoyo emocional frente al escrutinio público. En sus comunicaciones, Allen y Epstein se compadecían mutuamente, considerándose víctimas de acusaciones "injustas" de conducta sexual inapropiada, a pesar del historial delictivo de Epstein con menores.
Un episodio revelador ocurrió en diciembre de 2015, cuando Epstein utilizó sus contactos con una exfuncionaria de la administración de Barack Obama para gestionar una visita privada de Allen y Previn a la Casa Blanca. Los registros confirman que el recorrido se realizó un domingo, mientras el presidente se encontraba de vacaciones en Hawái. La correspondencia también muestra que Epstein era un invitado asiduo en el entorno profesional del director, asistiendo a proyecciones privadas e incluso visitándolo en su sala de edición para observar el proceso de sus películas, mientras Previn fungía a menudo como la intermediaria clave en este círculo de confianza.
Los correos electrónicos también exponen debates éticos perturbadores entre los tres amigos. En 2016, compararon sus situaciones con el caso de Bill Cosby; mientras Allen intentaba marcar distancia de dicho escándalo, Epstein analizaba el rechazo hacia el cineasta como una consecuencia de haber roto el "tabú público" con su relación con Previn. Ante los consejos de Epstein de simplemente "disfrutar la vida", Allen se mostraba resignado ante el estigma de su pasado. Aunque el director no ha sido vinculado a los crímenes de tráfico sexual de Epstein, estos registros profundizan el cuestionamiento sobre la red de figuras notables que mantuvieron su lealtad al magnate incluso después de conocerse sus agresiones.