La industria del entretenimiento en México se encuentra de duelo tras confirmarse el fallecimiento de Jaime Ortiz Oliver, icónico actor y especialista en escenas de riesgo conocido artísticamente como Sammy Ortiz. La noticia fue difundida por la Asociación Nacional de Actores, organismo que lamentó la partida de un intérprete cuya presencia fue fundamental para el desarrollo del cine de acción desde su debut en la década de los setenta. Con su deceso, ocurrido el pasado 5 de febrero, se cierra un capítulo importante para una generación de profesionales que convirtieron el riesgo físico en una forma de arte frente a las cámaras.
Nacido en 1937, Ortiz construyó una trayectoria de cinco décadas basada en una resistencia física envidiable y una valentía que lo llevó a colaborar con equipos de renombre mundial. Su capacidad para ejecutar secuencias de alto peligro le permitió trascender fronteras, participando en superproducciones internacionales de la talla de 007: Spectre, Apocalypto y Man on Fire. En el ámbito nacional, su legado es igualmente vasto, habiendo dejado su huella en títulos emblemáticos como El Chanfle y Siete en la mira, consolidándose como una pieza clave para entender la evolución de los thrillers y las cintas de aventuras en el país.