El avance de la inteligencia artificial ha planteado un nuevo dilema ético y emocional para la actriz Sherlyn, quien recientemente se enfrentó a una versión digital de su hermano Óliver, fallecido en 2009. Durante una charla con Jorge Van Rankin, la intérprete confesó el desconcierto que sintió al recibir un video donde, gracias a la tecnología, su hermano aparecía conviviendo con su hijo André y su sobrino. Aunque su madre recibió el material con agrado, para Sherlyn la experiencia resultó perturbadora, especialmente al notar la confusión que generó en su pequeño de cinco años, quien no lograba comprender la naturaleza de lo que veía en pantalla.
La tragedia de Óliver, ocurrida en San Luis Potosí cuando tenía apenas 27 años, fue un episodio que marcó profundamente a la familia. En aquel entonces, los reportes médicos señalaron una asfixia mecánica como causa de muerte, en un evento que no dejó notas de despedida ni signos de violencia, sumiendo a sus seres queridos en una incertidumbre que persiste hasta hoy. Sherlyn recordó a su hermano como un joven exitoso y lleno de vida, reflexionando sobre lo difícil que resulta identificar las señales de una crisis emocional o un desequilibrio químico en personas que, aparentemente, atraviesan por un buen momento personal.
Ante la reacción de su hijo André, quien cuestionó si realmente había conocido a su tío sin recordarlo, la actriz tomó la firme decisión de no volver a exponerlo a este tipo de contenidos. Para Sherlyn, el uso de la IA en el duelo es una herramienta delicada para la que los niños aún no tienen las herramientas de gestión emocional necesarias. Mientras la tecnología busca "revivir" a quienes se han ido, la actriz prefiere honrar la memoria de Óliver a través de recuerdos reales, manteniendo la privacidad que solicitó desde aquel difícil 2009 para proteger la estabilidad de sus padres y su entorno familiar.