Tras la histórica presentación de Bad Bunny en el Super Bowl LX, el mundo del entretenimiento ya ha puesto la mira en el SoFi Stadium de California para el 14 de febrero de 2027. Aunque Taylor Swift sigue siendo el "sueño prohibido" de la NFL, un nuevo gigante ha tomado por asalto las redes sociales: BTS. La agrupación surcoreana, que recientemente anunció su regreso triunfal tras una pausa obligatoria, se ha posicionado como la favorita absoluta en sondeos de medios especializados como Billboard. Los fanáticos de todo el mundo, conocidos como ARMY, han inundado las plataformas digitales exigiendo que el K-pop finalmente tome el escenario más visto de la televisión estadounidense.
Sin embargo, el camino de BTS hacia el Super Bowl LXI tiene un obstáculo logístico que parece insalvable por el momento. Según el calendario oficial de su gira mundial 2026-2027, Jin, Suga, J-Hope, RM, Jimin, V y Jungkook tienen pactado un concierto masivo en Manila, Filipinas, precisamente el 14 de marzo de 2027. Si bien la fecha del gran juego es un mes antes, la complejidad técnica de un show de medio tiempo y los compromisos de su tour asiático dejan poco margen para los ensayos exhaustivos que la NFL requiere. Esta limitante ha reavivado las apuestas por otros nombres de peso internacional como Miley Cyrus, Harry Styles y Post Malone.
Pese al conflicto de fechas, la industria del espectáculo no descarta una sorpresa de último minuto que permita ajustar las agendas. Mientras la NFL y Apple Music mantienen hermetismo sobre su elección, la presión del público internacional marca una tendencia clara: el evento busca evolucionar hacia una audiencia global que trascienda fronteras. Por ahora, el duelo entre el "Eras Tour" y el fenómeno de Seúl se mantiene como el tema principal de conversación, dejando abierta la posibilidad de que el 2027 sea el año en que el pop asiático o el dominio de Swift definan una nueva era en el fútbol americano.