El movimiento de los corridos urbanos en la Ciudad de México sufrió una pérdida irreparable con la muerte de Juan Carlos Santiago Galván, mejor conocido como AfroSan. El cantante perdió la vida la noche del 11 de febrero tras verse involucrado en una pelea callejera en la alcaldía Tláhuac, la cual escaló trágicamente hasta que recibió un disparo en la cabeza. Originario del oriente de la metrópoli, el intérprete se había consolidado como una de las voces más auténticas del barrio, logrando que su agrupación alcanzara una audiencia de más de 40 mil oyentes mensuales en plataformas digitales gracias a un estilo que mezclaba la realidad local con los ritmos del regional mexicano contemporáneo.
La carrera de AfroSan estuvo marcada por una narrativa cruda y explícita que no estuvo exenta de polémica. A través de éxitos como "En el Humo Radicamos" y "Gordo Caldos II", el músico retrataba la vida cotidiana de las zonas populares, integrando con frecuencia referencias directas a grupos delictivos y a la cultura del narcotráfico. Sus letras, que hablaban de lealtades, poder y conflictos, le permitieron conectar con un público que veía en su música un reflejo de las dinámicas sociales de la periferia capitalina, posicionándolo como un referente de los llamados "corridos arremangados" producidos en el Valle de México.
Su influencia digital también fue escenario de controversia; apenas el año pasado, el cantante se volvió tendencia al dedicar mensajes de apoyo a organizaciones criminales locales a través de sus redes sociales, lo que generó opiniones divididas entre su comunidad de seguidores. Pese a las críticas por el contenido de sus composiciones, AfroSan había logrado construir un espacio propio dentro de la industria musical independiente, transformándose en un símbolo de la identidad chilanga urbana. Con su partida, el circuito local pierde a un exponente que, para bien o para mal, supo capturar la complejidad de la vida en las calles de la Ciudad de México.