El mundo del espectáculo en México se ha visto sacudido por una serie de revelaciones que sugieren prácticas irregulares durante las giras de palenques en décadas pasadas. Todo comenzó cuando Imelda Garza Tuñón, viuda de Julián Figueroa, afirmó públicamente que figuras de la talla de Maribel Guardia habrían sido objeto de "rifas" organizadas por empresarios, quienes presuntamente pagaban altas sumas de dinero por la oportunidad de pasar tiempo a solas con las artistas. A estas declaraciones se sumó el testimonio de Alejandra Ávalos, quien recordó un episodio turbio en el que su entonces representante la obligó a abandonar un escenario bajo pretextos extraños para protegerla de una situación similar.
Ante el revuelo causado y la mención de su nombre en las discusiones digitales, Ninel Conde decidió enfrentar los cuestionamientos de la prensa de manera directa. Con un tono irónico y visiblemente molesta por los rumores, la intérprete de "El bombón asesino" negó rotundamente haber vivido una experiencia de esa naturaleza. La actriz argumentó que, si tales sorteos fueran una realidad en su carrera, no tendría la necesidad de realizar las exhaustivas giras de conciertos que actualmente ocupan su agenda, sugiriendo que tales "babosadas", como ella las llamó, carecen de cualquier fundamento lógico o histórico en su trayectoria personal.
Ninel, quien inició su camino artístico tras ganar el certamen Señorita Estado de México en 1995 y cuenta con una nominación al Latin Grammy, enfatizó que su patrimonio y estilo de vida son fruto exclusivo de su trabajo en televisión, teatro y música. Al desmarcarse de las declaraciones de Garza Tuñón y Ávalos, la cantante subrayó que cada artista tiene una vivencia distinta en la industria, pero que en su caso particular, jamás ha permitido ni conocido tales dinámicas de "subasta". Con esta respuesta, Conde busca poner fin a las especulaciones que intentan ligar su imagen con los oscuros manejos que, según otros testimonios, habrían existido en los circuitos de ferias del país.