Yeri Mua ha decidido llevar su faceta de "rebelde absoluta" a un nivel que roza los límites de la salud y la legalidad. Durante el Carnaval de Veracruz, la creadora de contenido fue captada utilizando una pipa de cristal en pleno escenario, un acto que justificó como una protesta directa contra lo que ella denomina "señores conservadores". En un manifiesto cargado de irreverencia, la joven instó a sus seguidores a romper lazos generacionales y desafiar cualquier norma social, comparándose con íconos internacionales como Snoop Dogg para señalar un doble rasero de género en las críticas. Sin embargo, este episodio es solo la punta del iceberg de una conducta que sus detractores califican de errática y sus fans de auténtica.
La controversia no es ajena a la "Bratz Jarocha", quien recientemente dejó atónitos a sus seguidores al confesar que recurrió a la brujería para realizar un "amarre" amoroso, admitiendo que el ritual le trajo consecuencias personales nefastas. A esta faceta esotérica se suma su reciente y alarmante obsesión por la perfección física, tras revelar sus planes de someterse a una luxación de costillas, una cirugía de altísimo riesgo que ha encendido las alertas médicas. Entre humos de cannabis, rituales oscuros y la búsqueda de una cintura imposible, Yeri Mua se consolida como una figura que no solo busca el éxito musical con "Ojitos chiquititos", sino que parece decidida a probar qué tan lejos puede llegar la fascinación y el horror de su audiencia digital.