El futuro de la versión latinoamericana de Shrek 5 se encuentra en un punto de tensión tras las recientes declaraciones de Alfonso Obregón, la voz histórica del ogro más famoso del cine. A través de una campaña en redes sociales que inició el pasado 9 de febrero, el actor mexicano manifestó su incertidumbre sobre su participación en el proyecto, desatando una oleada de apoyo entre los fanáticos. Obregón ha sido tajante al establecer sus términos para volver a interpretar al personaje: exige un pago justo, el reconocimiento de su crédito y, fundamentalmente, tener la dirección del doblaje, asegurando que no busca igualar el salario de Mike Myers, sino recibir una remuneración digna por su labor.
La controversia no solo gira en torno a lo económico, sino que está profundamente marcada por el antecedente legal del actor, quien fue arrestado en 2024 bajo una acusación de abuso sexual de la que resultó absuelto. El propio Obregón ha señalado que este episodio parece seguir pesando en las decisiones de las productoras, dificultando las negociaciones para su retorno. Mientras figuras como Eugenio Derbez ya han sido confirmadas para retomar su papel como Burro, la silla del protagonista permanece vacía, dejando en el aire si DreamWorks y Universal Pictures cederán ante las peticiones de quien ha dado vida al personaje durante más de dos décadas.
Este conflicto ha reabierto un debate necesario sobre el valor real de los especialistas en doblaje dentro de la industria cinematográfica global y la importancia de preservar las voces que dan identidad a los personajes en distintas regiones. Con el estreno de la cinta programado para junio de 2027, el tiempo juega a favor de la presión digital ejercida por los seguidores, quienes consideran la voz de Obregón como una pieza irremplazable de la saga. Por ahora, el estudio mantiene un hermetismo total, mientras el gremio de actores observa de cerca un caso que podría sentar un precedente sobre las condiciones laborales en el sector.