A un año del fallecimiento de Paquita la del Barrio, el futuro de su patrimonio se encuentra en una encrucijada que ha dividido opiniones dentro de su círculo cercano. Miguel Gerardo, hijo mayor y heredero de la propiedad conocida como "Casa Paquita", ha decidido poner el inmueble en el mercado debido a la imposibilidad de gestionarlo a distancia. Según declaraciones de su exmánager, Francisco Torres, la familia ya no reside en la Ciudad de México, lo que convierte la operación de este histórico espacio en un desafío logístico y económico insostenible, descartando incluso la posibilidad de transformarlo en un museo por su baja rentabilidad.
Mientras el primogénito avanza con los planes de venta, otros miembros de la familia han manifestado su nostalgia y deseo de preservar el lugar. Martha Elena Martínez Viveros, hija de la intérprete, expresó públicamente su anhelo de que el recinto permanezca en el núcleo familiar, aunque reconoció que la decisión final recae en su hermano. Esta tensión surge en un momento de profunda carga simbólica, coincidiendo con homenajes recientes donde los hijos de la artista han reaparecido para honrar la memoria de una mujer que marcó un hito en la cultura popular con su estilo único y confrontativo.
La cantante, que falleció pacíficamente en su hogar de Veracruz mientras dormía, dejó un vacío inmenso en la música mexicana y una herencia compleja para sus tres hijos sobrevivientes. Aunque inicialmente se reportó un infarto fulminante como la causa de su deceso, su equipo de trabajo subrayó que Paquita se mantenía con ánimos de volver a los escenarios pese a sus problemas de movilidad. Ahora, la posible desaparición de "Casa Paquita" como propiedad de la dinastía plantea un debate sobre cómo proteger el legado de las grandes figuras cuando la gestión de sus bienes materiales choca con la realidad financiera de sus sucesores.