La leyenda del boxeo mexicano, Julio César Chávez, rompió el silencio para poner fin a las especulaciones que lo vinculaban con teorías erróneas sobre el fallecimiento de Julián Figueroa. Tras el esparcimiento de versiones que sugerían que el "Gran Campeón" había atribuido el deceso al uso de un chip de naltrexona, Chávez se reunió personalmente con Maribel Guardia para desmentir tales afirmaciones. El exatleta fue enfático al señalar que este dispositivo, diseñado para inhibir los efectos de sustancias y alcohol, no representa un riesgo mortal ni provoca infartos, calificando las noticias virales como una absoluta falsedad que distorsiona la realidad de la medicina de rehabilitación.
Para respaldar su postura, Chávez compartió su propia experiencia y la de su hijo, Julio César Chávez Jr., quienes han utilizado este método en sus respectivos procesos contra las adicciones. El exboxeador explicó que, si bien el implante genera una repulsión física inicial ante el consumo de sustancias, su efectividad es temporal y no sustituye el trabajo emocional. En su caso personal, recordó que el dispositivo terminó por diluirse naturalmente en su cuerpo sin causarle daño alguno, subrayando que el tratamiento es una herramienta válida siempre que se acompañe de un soporte psicológico y físico integral en clínicas especializadas.
Más allá de la controversia, el ídolo sonorense aprovechó para reflexionar sobre su propia y conocida batalla contra las dependencias, la cual enfrentó incluso en la cúspide de su carrera deportiva. Chávez reiteró que su compromiso actual es ayudar a otros a través de sus centros de rehabilitación, donde el uso de fármacos como la naltrexona es solo una parte de un protocolo mucho más profundo. Con esta aclaración, busca limpiar su imagen de los señalamientos mediáticos y evitar que se estigmaticen tratamientos que, bajo supervisión profesional, pueden salvar vidas en lugar de ponerlas en peligro.