La escena electrónica europea atraviesa una fuerte sacudida tras las graves señalaciones contra el DJ suizo Odymel, cuyo nombre real es Antoine Lauffer. El artista, con una carrera consolidada en Bélgica y Países Bajos, se convirtió en el foco de la polémica luego de que un excolaborador de la agencia STEER Management difundiera testimonios que lo involucran en presuntos comportamientos inapropiados. Ante la presión pública, el productor emitió un comunicado bilingüe donde afirma padecer un trastorno conocido como sonambulismo sexual o sexsomnia. Según su versión de los hechos, el incidente del que se le acusa habría ocurrido mientras él dormía durante un encuentro previamente consensuado con otra persona, asegurando que no posee recuerdo alguno de lo sucedido en ese lapso.
En su declaración, Lauffer reconoció que su propia explicación puede generar incredulidad, admitiendo que él mismo recibiría un argumento de esa naturaleza con escepticismo. No obstante, detalló que ya ha iniciado un seguimiento psicológico especializado para comprender su condición y esclarecer los eventos. El DJ subrayó que existe una investigación preliminar en curso y manifestó su total disposición para colaborar con las autoridades pertinentes. Hasta el momento, el caso se mantiene en una etapa de indagación sin que se hayan formalizado cargos judiciales ni dictado sentencias en su contra, aunque el impacto en su imagen pública ha sido inmediato y profundo dentro de la comunidad del techno.
Este escándalo forma parte de una serie de filtraciones digitales denominadas STEER Files, las cuales han expuesto a diversos artistas vinculados a la misma agencia, incluyendo a figuras como Shlømo y Basswell. Las repercusiones profesionales para Odymel no se hicieron esperar, provocando la cancelación de su participación en eventos de alto perfil como el Festival de Dour y presentaciones programadas con el colectivo Hangar. Por su parte, la agencia STEER Management ha decidido suspender temporalmente sus vínculos laborales con los implicados mientras se revisan los hechos, dejando el futuro de estos artistas en suspenso a la espera de una resolución legal definitiva.