Robert De Niro ha vuelto a situarse en el centro del debate político tras una incendiaria participación en el podcast "The Best People". Durante la charla con la conductora Nicole Wallace, el protagonista de Taxi Driver no escatimó en calificativos para mostrar su profunda preocupación por el rumbo actual de Estados Unidos, asegurando que el presidente Donald Trump está desmantelando sistemáticamente todo aquello por lo que la nación ha luchado históricamente. El ganador del Oscar describió la situación como algo "enfermizo" y cuestionó las motivaciones detrás de las políticas oficiales, posicionándose una vez más como una de las voces críticas más implacables de la industria cinematográfica.
En sus declaraciones, el actor hizo énfasis en acciones específicas que, a su juicio, vulneran la estabilidad y la identidad estadounidense, tales como las deportaciones masivas y la reducción drástica de apoyos al sector cultural. De Niro fue más allá al catalogar al mandatario como un "idiota" y un "enemigo" directo del país, denunciando lo que percibe como un uso excluyente de los símbolos patrios. El intérprete reclamó que conceptos como la bandera o el sentimiento nacional no pertenecen únicamente a quienes portan las gorras del movimiento MAGA, reivindicando que ser estadounidense también implica trabajar por la unidad y no por la división social.
Esta nueva confrontación no resulta aislada en el historial del actor, quien ha convertido sus apariciones públicas en plataformas de resistencia política desde hace años. Ya en escenarios de prestigio internacional como el Festival de Cannes, De Niro había manifestado que los ataques de la administración contra el cine y las artes eran inaceptables. Con este último llamado a "deshacerse" del actual gobierno a través de la participación ciudadana, el veterano de Hollywood reafirma su compromiso con una postura opositora que busca movilizar a la opinión pública antes de que el daño a las instituciones sea irreversible.