La tranquilidad de la familia de la fallecida cantante Dulce se ha visto interrumpida por un complejo litigio que trasciende fronteras. Romina Mircoli, única hija de la intérprete, ha recurrido a las autoridades para exigir la devolución de las cenizas de su madre, las cuales se encuentran actualmente bajo la custodia de una tía y una prima. Según las declaraciones de su equipo legal, la comunicación entre ambas partes se ha fracturado totalmente, derivando en una negativa rotunda por parte de los familiares colaterales para entregar los restos, lo que obligó a Mircoli a buscar una resolución judicial que ratifique su derecho legítimo como descendiente directa.
El conflicto no se limita únicamente al resguardo de las cenizas, sino que se extiende al control del legado artístico de la cantante. El abogado Gerardo Rincón confirmó que se han iniciado procedimientos para frenar el uso no autorizado de la figura de Dulce, señalando directamente al productor Sergio Gabriel. La disputa surgió cuando se intentó organizar un homenaje póstumo sin el consentimiento previo de Romina, quien posee la titularidad legal sobre las regalías y la imagen de su madre. La defensa sostiene que cualquier proyecto vinculado a la memoria de la artista debe pasar por la aprobación de su hija, advirtiendo que no permitirán explotaciones comerciales ajenas a su voluntad.
Debido a que las gestiones legales involucran jurisdicciones tanto en territorio mexicano como estadounidense, se anticipa que el proceso sea prolongado y meticuloso. El equipo jurídico de Mircoli se encuentra actualmente integrando la documentación necesaria para hacer valer los derechos de sucesión y propiedad intelectual, buscando un fallo definitivo que ponga fin a la intervención de terceros en asuntos estrictamente familiares. Mientras tanto, la heredera se mantiene firme en su postura de proteger la dignidad de los restos de su madre y asegurar que su trayectoria sea honrada únicamente bajo los términos que ella, como su sucesora legal, considere adecuados.