El enfrentamiento verbal entre la Casa Blanca y Hollywood ha alcanzado un nuevo punto crítico tras las declaraciones de Robert De Niro en el podcast The Best People with Nicolle Wallace. Durante su intervención, el protagonista de Taxi Driver instó a los ciudadanos a mantenerse unidos para "sacar" a la actual administración y recuperar la normalidad del país, calificando la gestión de Donald Trump como un proceso de destrucción nacional. Con 82 años, el actor enfatizó que la única vía posible para la ciudadanía es la resistencia constante, una postura que ha mantenido con firmeza desde sus últimas apariciones en festivales internacionales de cine.
La respuesta del presidente no se hizo esperar y llegó a través de su plataforma, Truth Social, donde utilizó un lenguaje directo y agresivo para descalificar al ganador del Oscar. Trump describió a De Niro como un individuo "trastornado" y de "bajo coeficiente intelectual", sugiriendo incluso que las acciones del intérprete podrían tener tintes delictivos. En el mismo mensaje, el republicano aprovechó para extender sus críticas hacia el ámbito legislativo, arremetiendo contra las congresistas demócratas Ilhan Omar y Rashida Tlaib, a quienes etiquetó como "lunáticas" en un contexto de polarización política creciente.
Esta disputa no es un hecho aislado, sino la continuación de una larga serie de roces públicos entre ambas figuras. De Niro ya había aprovechado escenarios de prestigio, como el Festival de Cannes, para tildar al mandatario de "filisteo", mientras que Trump ha recurrido constantemente a sus redes para cuestionar la estabilidad mental y la capacidad intelectual del actor. Mientras el artista apela a la historia y a la defensa de las instituciones, el presidente refuerza su narrativa de confrontación contra las élites culturales y sus opositores en el Congreso, marcando el ritmo de un debate público cada vez más ríspido.