Según sus declaraciones, Alberto fue contratado por personas del gobierno para cometer actos que calificó como "sucios", entre ellos el robo de niños en situación de calle para entregarlos a figuras de la política y la farándula.
Afirmó que Salinas, a pesar de proyectar una imagen de devota católica, formaba parte de este círculo y solicitaba menores para usarlos en rituales, riéndose de su imagen pública como seguidora de la Virgen de Guadalupe.
Las declaraciones generaron gran impacto, pero fueron censuradas en el video oficial: fragmentos con los nombres de los señalados fueron eliminados o volvieron inaudibles. Usuarios rescataron partes originales, que se volvieron virales.
Hasta el momento, no existe evidencia que respalde las acusaciones, y las autoridades no han emitido declaraciones al respecto. El caso ha reabierto debates sobre abusos de poder y redes de explotación en México.