El actor de 64 años subió al escenario visiblemente conmovido. Dedicó el galardón a su padre, a quien definió como "el hombre más gracioso que he conocido" y quien, según dijo, marcó su destino artístico desde temprana edad.
Con su estilo característico, Carrey combinó humor y reflexión. Comparó la actuación con la escultura: "Cada personaje que encarnas es como la arcilla de un escultor. Lo moldeas desde el fondo de tu corazón".
Destacó también sus raíces familiares: sus antepasados emigraron desde Saint-Malo, Francia, hacia Canadá. "Recibir este premio aquí es como completar la cuadratura del círculo que comenzó mi familia", bromeó, alzando el trofeo cúbico.
En un gesto simbólico, intentó pronunciar parte de su discurso en francés, lo que provocó risas y aplausos. "¿Más que mediocre, no?", dijo entre carcajadas, mostrando su humildad y carisma.
Además, defendió el valor de la comedia como herramienta para enfrentar la vida. Agradeció a su familia por su apoyo durante los tiempos de dificultad económica y celebró una carrera que lo llevó a ser una figura icónica de Hollywood.
El César Honorífico reconoce trayectorias internacionales influyentes. Carrey se une a figuras como Julia Roberts, Christopher Nolan y Penélope Cruz. Su legado, con películas como The Truman Show, La máscara y Eterno resplandor de una mente sin recuerdos, presuntamente sigue marcando generaciones.