La imagen pulcra de un ídolo del K-Pop se construye desde sus primeros días de entrenamiento. Sin embargo, en 2019, Jung Joonyoung (JJY) reveló el abismo entre esa fachada y su conducta presuntamente delictiva.
Inicialmente vinculado al escándalo del Burning Sun por registros telefónicos, JJY fue señalado como partícipe de molka: el acto de grabar a mujeres sin su consentimiento. En 2016, su expareja lo demandó por grabarla íntimamente. Aunque retiró la denuncia por falta de pruebas, el caso resurgió años después.
Una copia filtrada de su celular en 2019 reveló chats de Kakaotalk donde JJY compartía videos íntimos de mujeres sin su consentimiento. En esos grupos, bromeaba con amigos sobre agresiones sexuales. Entre los involucrados estaban Seungri (Big Bang) y Choi Jonghoon (FT. Island).
En enero de 2016, durante una escapada al Sono Resorts, miembros del grupo enviaron videos de mujeres inconscientes o semidesnudas. Algunos mensajes sugieren abusos sexuales mientras las víctimas estaban en estado de ebriedad.
Las pruebas, obtenidas por la periodista Kang Hyungyoon, evidenciaron una red de complicidad entre celebridades. Aunque inicialmente JJY fue presentado como víctima de los medios, la filtración de datos lo convirtió en símbolo del abuso de poder en la industria musical surcoreana.
"Nunca imaginé que una broma entre nosotros se volviera un escándalo", dijo Jung en una conferencia, antes de que surgieran las pruebas definitivas.