Una explosiva revelación sobre la vida personal de Maurice Gibb, fundador de la legendaria banda Bee Gees, ha vuelto a poner en el centro del debate su legado íntimo. La cantante británica Lulu, exesposa del músico, afirmó en una entrevista reciente que Gibb habría tenido un hijo en secreto durante su matrimonio, una información que le fue revelada años después de su divorcio.
En su participación en el podcast del periodista Louis Theroux, Lulu declaró: “Creo que tuvo un hijo. Puede haber pasado cuando estábamos casados”. Aunque no especificó nombres ni detalles concretos, la cantante aseguró que una persona le mostró pruebas, incluyendo información sobre un análisis genético, que respaldarían la existencia de este descendiente no reconocido públicamente.
El matrimonio entre Maurice Gibb y Lulu fue breve pero intenso. Se conocieron en 1969 durante una grabación en la BBC y se casaron apenas meses después, en pleno auge de la fama de Bee Gees. Sin embargo, su relación estuvo marcada por los excesos, el consumo de alcohol y la inestabilidad emocional, factores que derivaron en su divorcio en 1973. Durante ese tiempo, la pareja no tuvo hijos en común.
Lulu admitió que no profundizó en los detalles ni hizo cálculos cronológicos al enterarse de la supuesta paternidad, ya que la información llegó mucho tiempo después del fin de su relación. “No le doy un peso emocional significativo ahora”, afirmó, reconociendo que ya había rumores previos sobre infidelidades de Gibb, entre ellos su relación con la actriz Barbara Windsor, confirmada por esta última en su autobiografía All of Me.
Maurice Gibb se volvió a casar en 1975 con Yvonne Spenceley, con quien permaneció hasta su muerte en 2003 a los 53 años, a causa de un paro cardíaco. Hasta la fecha, no se ha emitido una declaración oficial por parte de la familia Gibb ni de representantes del músico respecto a la supuesta paternidad.
La revelación revive el interés por la vida privada de uno de los pilares de Bee Gees, grupo que revolucionó la música con clásicos como Stayin’ Alive y Night Fever, y que vendió cientos de millones de discos en todo el mundo. Aunque el legado musical de Gibb permanece intacto, su historia personal sigue generando conmoción y curiosidad décadas después de su fallecimiento.