Tras salir victorioso en una polémica disputa legal por derechos de autor, Bad Bunny ha pasado de acusado a demandante. El artista puertorriqueño busca ahora que el sello discográfico africano emPawa Africa cubra 465.612 dólares en honorarios legales, tras la desestimación definitiva de una demanda por el supuesto uso no autorizado de un sample en su éxito 'Enséñame a bailar'.
Según informó Billboard, los abogados del cantante presentaron una solicitud formal ante el tribunal federal para que emPawa Africa, compañía vinculada al compositor nigeriano Dera (Ezeani Chidera Godfrey), asuma los costos generados durante la defensa del artista. La cifra incluye el trabajo de un equipo jurídico que dedicó “cientos de horas” a desmontar las acusaciones, que finalmente fueron desestimadas con perjuicio por el juez federal Otis Wright a inicios de marzo de 2026.
La controversia se originó en 2024, cuando emPawa Africa acusó a Bad Bunny de utilizar sin permiso un fragmento de la canción 'Empty My Pocket' (2019) en su tema 'Enséñame a bailar', incluido en el álbum Un Verano Sin Ti. Los demandantes argumentaron que el sample “permea toda la canción” y afirmaron haber intentado contactar al equipo del artista sin obtener respuesta. Incluso cuestionaron la conducta del cantante, señalando que “no es muy común que un artista del calibre de Bad Bunny utilice música ajena sin autorización”.
Sin embargo, la defensa de Bad Bunny sostuvo que el uso del sample fue autorizado por Lakizo, otro titular de derechos de la obra original. Este argumento se convirtió en un pilar clave del caso. Aunque el litigio no llegó a resolverse en el fondo, fue desestimado de forma definitiva tras la falta de respuesta de los demandantes a un plazo judicial clave. Además, el bufete que los representaba, Manatt Phelps & Phillips LLP, abandonó el caso en enero de 2026 por “diferencias irreparables” con sus clientes.
En su solicitud de reembolso, los abogados de Bad Bunny calificaron la demanda como “frívola desde el inicio” y afirmaron que fue impulsada con el objetivo de obtener un “acuerdo multimillonario inmerecido”, aprovechando la prominencia del artista. También acusaron a emPawa de emplear tácticas dilatorias para prolongar el proceso antes de retirarse en la fase de descubrimiento de pruebas.
Es importante destacar que la reclamación no se dirige personalmente contra Dera, a quien la defensa considera “no fue el principal responsable de la tramitación ni financiamiento del litigio”. La acción se enmarca en una práctica común en Estados Unidos, donde la parte ganadora puede solicitar la recuperación de costos legales si demuestra que la demanda fue infundada o maliciosa.
Este tipo de reclamaciones ha sido utilizada previamente por figuras como Mariah Carey y Nelly, quienes también buscaron compensaciones tras ganar litigios por derechos de autor. El caso de Bad Bunny refuerza una tendencia creciente en la industria musical: desincentivar demandas sin sustento legal que buscan aprovechar la exposición mediática de los artistas.