Las acusaciones de Jake Paul contra los promotores de Saúl 'Canelo' Álvarez han reavivado la polémica en el boxeo internacional. El youtuber y boxeador estadounidense aseguró que representantes del entorno del púgil mexicano intervinieron directamente para impedir un combate entre ambos, al punto de amenazar con cancelar un contrato valorado en USD 300 millones si Canelo aceptaba enfrentarlo.
En una entrevista con CriptoMikli, Paul reveló que existía un preacuerdo entre ambas partes, incluyendo una carta de intención y una fecha tentativa para el 3 de mayo, con transmisión confirmada por Netflix. Sin embargo, afirmó que tras conocerse la inminente firma del contrato con Riyadh Season, quienes lo respaldaban presionaron para frenar el enfrentamiento.
"No quieren que pelee conmigo porque hay gente en el boxeo a la que no le caigo bien", declaró Paul, insistiendo en que la decisión de no concretar la pelea no partió del propio Canelo, sino de quienes manejan sus compromisos comerciales y deportivos.
El estadounidense aseguró que la cancelación del combate le habría costado hasta USD 100 millones en ingresos potenciales. A pesar de ello, mantiene viva su ambición de convertirse en una figura central del boxeo profesional, aunque reconoce enfrentar resistencia por parte de sectores influyentes del deporte.
La posibilidad de una pelea entre ambos surgió un año antes de que Canelo cerrara su acuerdo con Arabia Saudita. En ese periodo, las negociaciones avanzaron, pero compromisos previos del mexicano y, según Paul, presiones externas, impidieron su concreción.
El contexto se intensificó tras la derrota de Paul ante Anthony Joshua el 27 de marzo de 2026, en la que sufrió una doble fractura de mandíbula. A pesar de la lesión, el estadounidense publicó la radiografía en redes sociales y lanzó un nuevo reto: enfrentar a Canelo en solo diez días.
Joshua, ex campeón unificado de la OMB, FIB y AMB, dominó el combate y venció de forma contundente, según reportó Infobae. No obstante, Paul no ha abandonado su objetivo de medirse al mexicano, mientras Canelo Álvarez mantiene silencio oficial ante los desafíos recurrentes desde Estados Unidos.
El ambiente del boxeo internacional sigue atento a cualquier movimiento entre ambas figuras, en medio de tensiones comerciales, intereses millonarios y la creciente influencia de los atletas mediáticos en el deporte de los puños.