Sean Preston (20) y Jayden James (19), hijos de Britney Spears y Kevin Federline, han decidido eliminar el apellido Federline de sus nombres en redes sociales y adoptar el apellido de su madre, convirtiéndose en Sean P Spears y Jayden Spears. El cambio, anunciado por el propio Sean en Instagram, fue confirmado por fuentes de Us Weekly, aunque aún no se ha formalizado legalmente.
Esta decisión se produce en el marco de una notable reaproximación familiar. Tras su divorcio en 2007, los niños vivieron mayormente con su padre, incluso trasladándose a Hawái en 2023, mientras la relación con Britney se deterioraba y se volvió objeto de la polémica tutela que la artista enfrentó desde 2008. En 2022, Kevin Federline declaró públicamente que los jóvenes estaban distanciados de su madre.
Sin embargo, a partir de 2024 la cantante comenzó a restablecer vínculos, primero con Jayden y, más recientemente, con Sean. Una fuente cercana explicó que “los chicos están madurando y quieren a su madre en sus vidas, y Britney está realmente feliz por eso”. La artista manifestó sentirse “completa otra vez” al contar con la presencia de sus hijos.
El gesto de cambiar el apellido coincide con un episodio que marcó la vida de Britney en marzo de 2026, cuando fue arrestada bajo sospecha de conducir bajo la influencia de alcohol o drogas en California. Tras el incidente, su equipo enfatizó que la prioridad sería la familia, y la cantante empezó a compartir más momentos junto a sus hijos en redes sociales, agradeciendo el apoyo del público.
Además de la reconciliación, los hermanos están mirando al futuro. Según Us Weekly, Jayden, el menor, muestra interés en iniciar una carrera musical y cuenta ya con la ayuda de su madre, quien lo está conectando con productores con los que trabajó en su apogeo. Se baraja la posibilidad de una colaboración madre‑hijo, aunque aún se encuentra en etapas preliminares.
El uso del apellido Spears no solo simboliza el restablecimiento de lazos familiares, sino que también posiciona a los jóvenes como herederos de la marca pop que la cantante construyó desde los años noventa, abriendo la puerta a nuevas oportunidades en el mundo del entretenimiento.