En una entrevista para el podcast Awards Chatter de The Hollywood Reporter, Harrison Ford habló abiertamente sobre la depresión que padeció en su juventud, describiéndola como una etapa "socialmente enferma" que casi le impide continuar sus estudios en Ripon College.
El actor recordó que, a pesar de contar con una habitación individual y asistir a clases, pasaba la mayor parte del día en la cama. "Me levantaba, pedía una pizza, la comía, tiraba las cajas en una esquina y volvía a dormir", relató, añadiendo que incluso evitaba entrar a los salones de clase, limitándose a tocar la puerta desde fuera y regresar a su habitación.
Ford describió su estado mental como "más que deprimido" y afirmó que estaba "psicológicamente no estaba bien". Sin embargo, el giro inesperado llegó cuando, intentando subir su promedio, se inscribió en una asignatura de drama sin leer la descripción completa. "Pensé que solo íbamos a leer y analizar obras, pero también había que actuar", explicó, señalando que la sorpresa lo llevó a descubrir una comunidad que antes consideraba "rara o inadaptada".
El entorno teatral le permitió conectar con personas que, según él, tenían una capacidad excepcional para comprender el comportamiento humano. "Creo que simplemente encontré mi lugar entre narradores. Realmente cambió mi mundo, cambió mi vida", concluyó.
Además de su testimonio personal, Ford expresó su preocupación por la evolución del cine. "Estoy terriblemente preocupado por el futuro del cine", afirmó, señalando que la industria ya no captura el espíritu de la cultura como antes, y que la relación entre ambas se ha fragmentado en unidades económicas y políticas.
El actor abogó por la necesidad de reconectar el cine con la audiencia y la cultura, describiendo un "centro vacío" que debe llenarse para que el séptimo arte vuelva a ser útil en la conciencia colectiva.