En una serie de entrevistas concedidas a diversos medios, Mía y Nina Rubín, hijas de la conductora Andrea Legarreta y del cantante Erik Rubín, confirmaron que la reciente vida amorosa de sus padres no ha alterado la dinámica familiar. Ambas coincidieron en que la separación de sus progenitores, tras 23 años de matrimonio, se dio de forma respetuosa y que las nuevas relaciones han sido bien recibidas.
«Nosotros no tuvimos ningún tipo de trauma ni mala reacción ante eso. Al contrario, creo que fue una decisión que funcionó para todos y fue para bien», señaló Mía, de 22 años, al referirse a la relación de su madre con Luis Carlos Origel, sobrino de “Pepillo” Origel. La joven añadió que, aunque el tema seguirá reapareciendo en la prensa, ya ha pasado suficiente tiempo desde la ruptura pública.
Por su parte, Nina, de 20 años, expresó su único deseo: la felicidad de sus padres. «Sí, claro que le doy el visto bueno; a mí lo único que me importa es que sean felices. Tienen una suerte muy bonita porque encontraron a gente que son unos tipazos, son unos lindos, estoy feliz por ellos», declaró durante la presentación de Matilda, El Musical. Añadió que sus padres son selectivos y no permitirán que cualquiera ingrese al espacio familiar.
Erik Rubín y Andrea Legarreta también han hablado públicamente sobre sus nuevas parejas. La conductora, quien presenta Hoy, comentó que se siente feliz con su nueva relación y describió a su pareja como “una niña linda”. Por su lado, Rubín resaltó que la separación fue “muy sana y muy amorosa”, subrayando la importancia del respeto mutuo.
El consenso de la familia Rubín‑Legarreta muestra una visión moderna de la ruptura y la recomposición familiar, donde la prioridad es el bienestar emocional de todos los miembros, sin generar drama mediático.