Eiza González, actriz de 36 años, dio a conocer en una entrevista con Women’s Health que vive con tres trastornos ginecológicos crónicos: adenomiosis, endometriosis y síndrome de ovario poliquístico (SOP). El diagnóstico, que se confirmó cuando la artista tenía 30 años mientras buscaba congelar sus óvulos para ampliar sus opciones de maternidad, ha transformado su vida y la ha impulsado a demandar una atención médica más rigurosa para la salud femenina.
Según González, los síntomas fueron minimizados durante años por profesionales de la salud, una práctica que ella describe como “la historia de siempre que se escucha una y otra vez de las mujeres”. La actriz denunció que, a menudo, dolores intensos, sangrados abundantes y cambios de humor son catalogados como “normales” dentro del ciclo menstrual, lo que retrasa diagnósticos oportunos.
La adenomiosis se caracteriza por la invasión del tejido endometrial en la musculatura uterina, provocando sangrados abundantes y dolor pélvico. La endometriosis genera tejido similar al del útero fuera de este órgano, ocasionando dolor intenso y potenciales problemas de fertilidad. Por su parte, el SOP es un trastorno endocrino que produce quistes ováricos, ciclos menstruales irregulares y alteraciones metabólicas.
Como consecuencia de estos padecimientos, González debe someterse a resonancias magnéticas de forma regular y ha adoptado una rutina estricta de autocuidado, que incluye cambios en su alimentación y la práctica de ejercicio. “El simple hecho de ver una luz al final del túnel marcó la diferencia. Ahora puedo tomar medidas y ser más amable con mi cuerpo”, afirmó la actriz.
El traslado de México a Hollywood exigió de González una disciplina extrema, pero reconoce que esa rigidez, durante años, relegó su bienestar personal. Hoy busca equilibrar su carrera con una vida saludable, y utiliza su plataforma para concientizar sobre la necesidad de una detección temprana y una atención médica que no trivialice los síntomas femeninos.
“Sentirme bien físicamente me da estabilidad mental”, concluyó González, subrayando que su testimonio busca informar y empoderar a otras mujeres que puedan estar enfrentando trastornos similares sin el diagnóstico adecuado.