El actor y doblador Carlos Becerril, reconocido por ser la voz original de Panza en "Don Gato y su pandilla" y por su extensa carrera en el doblaje de cine y televisión, falleció este jueves 17 de abril a los 90 años.
Su muerte representa el cierre de una era dorada del doblaje mexicano. Becerril fue el último integrante con vida del elenco original de la serie animada que, desde la década de 1970, marcó la infancia de millones de niños en México y América Latina.
Con una trayectoria que abarca casi seis décadas, Becerril prestó su voz a personajes emblemáticos como Frank Grimes en "Los Simpson", Gran Gazoo en "Los Picapiedra" y, en el cine, a figuras internacionales como Robert De Niro, Mel Gibson y Dustin Hoffman en títulos como "Rain Man", "Tootsie" y "Kramer vs. Kramer". También interpretó a icónicos villanos como El Demonio en "El Exorcista" y Norman Bates en "Psicosis".
Su versatilidad le permitió doblar a actores de la talla de Robert Redford, Anthony Hopkins, Al Pacino y Elvis Presley, consolidándose como una referencia obligada para nuevas generaciones de profesionales del doblaje en América Latina.
Formado bajo la tutela de referentes del teatro mexicano como Andrés Soler y el director japonés Seki Sano, Becerril abandonó la educación formal después de la secundaria para dedicarse al arte. Inició su carrera en el teatro y la televisión, pero fue invitado por Claudio Brook a incursionar en el doblaje a mediados de los años cincuenta, actividad que se convertiría en su vocación principal.
Además de su legado profesional, Becerril deja a su familia: su hermana, la actriz María Becerril, y su hija Laura Becerril, quien ha seguido sus pasos en el mundo del espectáculo.
Su fallecimiento no solo marca la pérdida de un talentoso artista, sino también el fin de una generación que sentó las bases del doblaje profesional en México y la región.