En la Mañanera de la presidenta Claudia Sheinbaum, Junior H, el referente de los corridos tumbados, dejó atrás la imagen de rebelde contra el gobierno para presentarse como vocero del concurso cultural México Canta. Vestido con un traje negro de dos piezas y sin sus habituales cadenas y joyas, el cantautor guanajuatense reflexionó sobre la responsabilidad que implica ser modelo para la juventud.
“Cuando te conviertes en referente para muchos y muchas, entiendes que lo que dices sí influye en cómo se sienten, sueñan y, lo más importante, cómo construyen su futuro”, declaró durante su intervención, subrayando una transformación personal que, según él, lo llevó a apoyar una iniciativa que busca “nuevas narrativas musicales que fomenten la paz, la unidad y la cultura mexicana”.
El giro de postura no es inesperado. En marzo, durante el Festival South by Southwest (SXSW) en Austin, Texas, Junior H había criticado los esfuerzos del Estado mexicano contra la difusión de corridos tumbados y narcocorridos, afirmando que el gobierno estaba “contra nosotros”. Un mes después, aceptó el banderazo de la segunda edición de México Canta, junto a la cantante Majo Aguilar, y elogió el impacto de la primera edición, que según él, sirvió como plataforma para talentos que se distancian de la apología del delito.
Con más de 30 millones de oyentes mensuales en Spotify y más de 10 millones de seguidores en Instagram, Junior H reconoció que su alcance le obliga a reconsiderar el mensaje de sus canciones. “Lo que dices sí influye en cómo se sienten, sueñan y, lo más importante, cómo construyen su futuro. También entendí algo muy importante: el talento mexicano para la música es único”, afirmó.
La secretaria de Cultura, Claudia Curiel de Icaza, resaltó que el objetivo de México Canta no es prohibir los corridos, sino “conectar con las juventudes” y crear puentes culturales entre México y Estados Unidos. La presencia de Junior H y Majo Aguilar en Palacio Nacional, según la autoridad, amplía el alcance mediático del certamen y refuerza su misión de promover voces que representen mejor a la generación actual.
El caso de Junior H ilustra la complejidad de la relación entre la música urbana mexicana y el poder público, evidenciando cómo un artista puede transitar de la crítica al diálogo institucional sin perder su base de seguidores.