El pasado sábado, Amaí Montero, tras años de ausencia y una lucha pública contra problemas de salud mental, volvió a los escenarios con La Oreja de Van Gogh en el Bizkaia Arena de Barakaldo, ante una audiencia de 30,000 personas, para conmemorar el 30.º aniversario de la agrupación.
Durante el concierto, la vocalista pronunció una frase que se ha convertido en su lema de vida: "Bajé al mismísimo infierno, pero con mis cicatrices, aquí estoy". Sin embargo, la presentación se vio empañada cuando varios clips se viralizaron en TikTok, señalando supuestas desafinaciones y una aparente falta de preparación vocal.
Los usuarios compararon su desempeño con el de Leire Martínez, actual cantante de la banda, y cuestionaron si Montero estaba preparada para las exigencias de una gira mundial. Ante la oleada de críticas, la artista explicó que, al encender su teléfono, encontró una preocupación generalizada que le resultó ajena a su propia felicidad.
En un mensaje posterior, Montero relató una llamada de un amigo íntimo que le preguntó si abandonaría la gira debido a los comentarios negativos. La cantante respondió con una carcajada, describiendo su publicación como una indirecta a sus detractores y una reafirmación de su lugar en la música.
Montero manifestó su orgullo por los compañeros de banda y su emoción por la conexión vivida con el público bilbaíno, asegurando que el espectáculo continuará bajo sus propias reglas. Con la mirada puesta en la próxima parada en Madrid, la cantante subrayó que su "imperfección" en el escenario es testimonio de su humanidad y de una victoria personal que ninguna crítica digital podrá opacar.