Diego Luna regresó al Festival de Cannes como director y recibió una ovación de cinco minutos tras la premiere de Ceniza en la boca, su nueva película basada en la novela homónima de la escritora mexicana Brenda Navarro. La cinta se presentó en la sección Proyecciones Especiales del festival 2026 y se convirtió en una de las producciones latinoamericanas más comentadas.
La función tuvo lugar en la sala Buñuel, espacio dedicado a proyectos de gran impacto, cine para niños, masterclass y clásicos de Cannes. Al concluir la proyección, el público se puso de pie y aplaudió durante varios minutos, mientras Luna, visiblemente emocionado, abrazaba a las protagonistas Anna Díaz y Adriana Paz, quienes también fueron ovacionadas.
Entre los asistentes se encontraban los amigos cercanos de Luna, Alfonso Cuarón y Gael García Bernal, quienes acompañaron al director durante una de las noches más importantes de su regreso. Cuarón comentó a Sensacine Latam que la película le “encantó” y que “le sorprendió muchísimo”.
En una entrevista con EFE, Luna explicó que Ceniza en la boca narra la historia de Lucila, una joven mexicana que viaja a España con su hermano menor para reencontrarse con su madre emigrante. La película aborda la precariedad laboral, el racismo, la violencia cotidiana y el sentimiento de no pertenencia que experimentan muchos migrantes latinoamericanos en Europa, presentando a España como un “puerto seguro” frente a las políticas migratorias de EE. UU.
Esta obra no es el debut de Luna como director; es su cuarto largometraje de ficción después de Abel (2010), César Chávez (2014) y Mr. Pig (2016). Con Ceniza en la boca, el cineasta regresa a Cannes después de 16 años, consolidándose como una figura clave del cine mexicano contemporáneo.